qué es el vermut

¿qué es el vermut?

Parece que fuese ayer cuando se inventó esta bebida. Con la explosión que actualmente está teniendo después de muchos años en el vacío puede dar esa sensación. Pero nada más lejos de la realidad, según relatos esta bebida puede datar de varios siglos AC. En los inicios del siglo XIX, adquirió una nueva dimensión con los avances en tecnología. Y ahora, cada vez se valora más y es apreciado por todo tipo de paladares, desde los más expertos por la complejidad que tiene hasta los más aficionados.

Lo primero que hay que saber es que el vermut es una bebida a base de vino joven, suave y normalmente blanco. Debe de ser neutro en cuanto a sabor y aroma, para que se impregne de todos los botánicos que el maestro haya elegido. También existen otros a base de vinos con más carácter, pero que suelen ser más complejos y el perfil del vino tiene mayor protagonismo. Estos son menos conocidos y normalmente menos apreciados.

Las mezclas aromáticas que cada formula secreta tiene, pueden ser maceradas en el vino neutro, o en el alcohol vínico que posteriormente va a ser añadido para encabezar y alcanzar entre 15º y 20º de alcohol. Todos los vermuts suelen llevar ajenjo (amargor) y según el tipo (rojo o blanco) pueden añadirse especias más cálidas (canela, vainilla…) o más frescas (anís, enebro…).

Como se ha indicado, aparte de las hierbas y botánicos, se añade alcohol para aumentar la graduación, y según el estilo que se desee más o menos azúcar caramelizado. Distintas opciones más sencillas, incluso si queremos realizar algo en nuestra casa pueden ser a partir de un vino dulce u otros generosos, menos acertado debido al carácter que le va a aportar el vino. Si no queremos complicarnos la vida, hay grandes productores de vermuts, de los que yo recomiendo Florum, sobre todo si sois de Sevilla.

Como no puede ser de otra manera, hay que acabar con unas recomendaciones de maridaje. En este caso es algo complejo debido a la gran variedad de sabores y aromas que hay en el mercado, así que no hay nada mejor que hacerle caso a la tradición y servirlo en el aperitivo. Con el vermut blanco, pescados y mariscos, conservas y aceitunas o patatas. La sal y el frescor se llevan muy bien. Para el rojo, alguna elaboración más compleja, con algo de fruta, verdura y en algunos casos, llevarlo al terreno de los postres.

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